Nos llega este Manifiesto hecho por UPyD de Jerez en la celebración del 28-F. Creo que aborda el tema de la organización del Estado en términos realistas y en consonancia con la opinión de la mayoría de los ciudadanos. Casí todo el mundo piensa que hay que hacer lo que han hecho los alemanes, reforzar el Estado para afrontar con garantías los retos del futuro, los retos de una mayor globalización y una mayor competitividad en el mundo.
MANIFIESTO DE UPyD de Jerez de la Frontera ante el DÍA DE ANDALUCÍA
Un 28 de febrero de hace 31 años los ciudadanos de Andalucía votaron en masa a favor de su Estatuto de Autonomía. Era el final de un proceso en el que la rebelión de los hombres y mujeres que vivíamos en Andalucía descarriló la intención del gobierno de otorgar una autonomía de segundo nivel a nuestro territorio.
Era, en aquel caso, un levantamiento contra una discriminación ante las llamadas Comunidades Históricas: País Vasco, Cataluña y Galicia. Fue una respuesta popular en un momento muy concreto y gracias a la utilización del resorte sentimental del agravio comparativo. Los andaluces queríamos iguales leyes para todos y todos iguales ante las leyes. Ya, hace cerca de 80 años, Blas Infante decía: «no queremos ser más, pero no admitiremos ser menos que nadie»
Cuajó, entonces, el espejismo del nacionalismo andaluz, un andalucismo cuya levadura fue el agravio, el acicate que significaron los procesos que empezaban en Cataluña y País Vasco. Hoy, ese pretendido andalucismo sociológico ha desaparecido resultado de la artificialidad de un sentimiento que nunca penetró más allá de la epidermis.
Hoy, tras 30 años de autonomía, la descentralización autonómica ha convertido España en un territorio organizado en diferentes miniestados regidos por burocracias políticas convertidas en sectas arrogantes e inamovibles. La igualdad que pretendíamos desde Andalucía está hoy amenazada en España, fundamentalmente por culpa de los excesos de un modelo territorial sometido a constante desbordamiento por las pretensiones nacionalistas. Estos nacionalistas que ya han dejado al descubierto que el secesionismo es el objetivo final que persiguen.
Se ha permitido que cada Comunidad autónoma proceda a aquellas modificaciones de su texto estatutario sin existir un acuerdo previo de conjunto acerca de cuestiones fundamentales como las competencias, la financiación, las relaciones institucionales etc. Esto sólo se explica desde la imprudencia y la insensatez de una clase política dedicada exclusivamente a permanecer en el poder. Estamos acercándonos peligrosamente al modelo de Estado confederal.
La crisis económica, por otra parte, ha puesto en evidencia la inviabilidad de la configuración del actual Estado de las Autonomías. Hay derroche en todos las Comunidades Autónomas, cada una quiere asumir competencias propias de un Gobierno Central. Se están duplicando y hasta triplicando las competencias. El gasto estimado por el sobrecoste autonómico es de 24 mil millones de euros.
En estos momentos en los que Europa requiere actuaciones unitarias, homogéneas y convergentes con la política comunitaria, vemos que son del todo imposibles adoptar en un Estado vaciado de competencias, el Estado ha adelgazado tanto que apenas tiene margen para la aplicación de políticas económicas efectivas. Ahí están las enormes dificultades del Gobierno de Zapatero para corregir el desequilibrio de las cuentas públicas, ya que el Estado ha ido renunciando a todas las herramientas de disciplina fiscal y del gasto público indispensables para hacer frente a la crisis. La crisis política conduce, en definitiva, a la parálisis administrativa y de gobierno. Lo hecho estos treinta años en España es la razón de que seamos el Estado peor preparado políticamente para hacer frente a la crisis,
Desde Unión Progreso y Democracia (UPyD) pretendemos el reforzamiento constitucional del Estado para garantizar la unidad, igualdad y solidaridad de los españoles; entendemos que hay que reformar la Constitución para devolver al Estado ciertas competencias fundamentales, como educación, justicia, fiscalidad, sanidad, gestión del agua, etc, evitando así 17 sistemas diferentes en un solo territorio nacional. También reclamamos reformar la Ley Electoral para que cada voto tenga el mismo valor en cualquier lugar de España y que el gobierno de la nación tenga menos dependencia de los nacionalistas.
Unión Progreso y Democracia (UPyD) está, como dice nuestro Manifiesto fundacional por “ una España plural de los ciudadanos iguales y distintos, pero no por la España asimétrica de los territorios enfrentados, radicalmente contraria al principio democrático de igualdad. No queremos un Estado de Derecho uniforme, ni mucho menos uniformado, pero sí desde luego unitario y descentralizado”.
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